martes, 4 de octubre de 2011

La mejor inversión

HACE FALTA UN ARISTÓTELES EN EL SIGLO XXI

Si Aristóteles dirigiera General Motors”, curioso titulo para un libro pero que lo dota de cierta magia para poner los ojos en él.

Si tengo algo que confesar, es que la lectura filosófica no es mi fuerte, sin embargo, este libro es la excepción a la regla – y espero que no sea la última -. Con solo leer el prólogo quedé estupefacto, es el reflejo claro de lo que está pasando en las empresas colombianas; venta de acciones, fusiones corporativas, inyección de capital extranjero, etc., son todas acciones de tipo político y económico que en últimas no les interesa lo que suceda con el bien más importante, el capital humano.

Es un tesoro que está celosamente guardado en cada uno de sus empleados, y que solo puede encontrarse con el mapa de la satisfacción personal. Lo anterior siguiere tácitamente que cada individuo posee una ruta. Entonces, ¿cómo encontramos esa riqueza inagotable?, ¿qué herramienta utilizamos para desenterrar ese tesoro?

Tal y como afirma el autor, no importa como lleguemos o como lo saquemos, el fin último de la existencia humana es la felicidad; palabra que a muchos nos cuesta desmenuzar quizá por lo intrínseca que se encuentra en nuestras vidas, están fácil confundirla con placer o con paz interior pero que en últimas no sabemos si es uno o lo otro, la mezcla de las dos o en el mejor de los casos, un par de los muchos ingredientes.

Para tranquilidad de nosotros, los antiguos pensadores establecieron cuatro dimensiones sobre la experiencia humana con las cuales se enmarca la satisfacción duradera y que desembocan en igual número, en las bases de la excelencia humana.

LAS CUATRO DIMENSIONES DE LA EXPERIENCIA HUMANA

LAS CUATROS BASES DE LA EXCELENCIA HUMANA

La intelectual

Verdad

La estética

Belleza

La moral

Bondad

La espiritual

Unidad

Tabla 1 [1]

Anteriormente comentamos que si encontramos la satisfacción personal el individuo aportaría una riqueza inmensa a la empresa, y con un poco de suerte, podemos trasladar los cuatro pilares de la excelencia humana a un contexto más general, es decir, lograr que la cultura corporativa sea expresada con la verdad, renovada por la belleza, guiada por la moral y aplaudida por el espíritu.

Imaginémonos un ambiente empresarial donde los directivos no hablan con la verdad a sus empleados, el entorno y las relaciones laborales se tornarían densas, porque los “chismes” y “cuentos de pasillos” ocuparían el hueco que se genera por falta de verdad y sinceridad. Esto conlleva a generar malestares e insuficiencias en la satisfacción personal, por el simple hecho de faltar a la verdad, que en otras palabras es: falta de respeto.

Cuando hablamos con la verdad en todos los escenarios corporativos, estamos diciéndole a un público: me importa lo que piensa, valorando así el pensamiento y la opinión de la otra persona, generando en ella un sentimiento de satisfacción.

Conservando las debidas proporciones, de nada vale tener un motor Ducati en el chasis de una Suzuki 80; y si aplicamos el ejemplo a nuestro tema, no es suficiente que las personas estén satisfechas intelectualmente, si cuando llegan a su lugar de trabajo el ánimo decae. El espacio laboral debe contribuir a mantener la satisfacción y la armonía, estéticamente se debe propiciar buenas relaciones, comodidad y sobretodo ganas de trabajar.

Lo que hemos comentado en este pequeño escrito, es un simple abrebocas para lo que es el libro, además nos hace falta completar la belleza y comentar sobre las otras dos dimensiones de la experiencia humana, pero con la certeza que cuando termine de leerlo completaré este documento.



[1] Si Aristóteles dirigiera General Motors, Tom Morris, Editorial Planeta S.A., 1997, Córcega, 273-279, página 37.

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