EL RESULTADO DE LA FE Y EL AMOR
Cuando nos situamos en el asiento del siglo XXI y miramos por el retrovisor de la historia, encontramos que la humanidad en la centuria anterior avanzó a pasos de gigante en lo que respecta a tecnología; sin embargo, en temas humanistas el panorama no es muy alentador.
Iniciamos el siglo con la primera guerra mundial y a mediados de la tercera década se desató la segunda, en los años subsiguientes, llegó el conflicto de Vietnam acompañada del inicio de la perenne guerra fría y enfrentamientos internos en todos los continentes, y para finalizar las hostilidades en el Golfo Pérsico y la división de Yugoslavia.
Para esperanza de muchos y de los que creemos que no todo se arregla con violencia, apareció una persona cuyos sentimientos e ideales son completamente opuestos a la palabra guerra. Ese hombre que nació, creció y murió en épocas de terror, intimidación e injusticias, basó todas sus creencias en el AMOR a los demás. Su padre y su madre lo guiaron por el camino de la FE y AMOR por los semejantes. No obstante, su crecimiento espiritual se dio cuando un sastre, amigo suyo, le dio a leer San Juan de la Cruz.
Estas experiencias lo llevarían a encontrar su verdadera vocación, la cual se hizo realidad el 1 de noviembre de 1946 en la capilla privada arzobispal en Cracovia cuando fue ordenado como sacerdote. Poco después viajó a Roma y realizó un doctorado en Teología cuya tesis fue El acto de fe en la doctrina de San Juan de la Cruz.
En 1948 regresó a Polonia y aunque ya la segunda guerra mundial había terminado, el mapa político en Europa se debatía entre el capitalismo Estadunidense y el comunismo Soviético, creando de esta forma una inestabilidad en los países liberados del imperio Nazi. Es en estas circunstancias es donde sus acciones se engrandecen y sus ideales trascienden en la vida de muchas personas.
Él, cuya arma era solo AMOR a los semejantes, se enfrentó contra los tentáculos del pensamiento comunista, una política de miedo y sometimiento armado que hacía del pueblo un títere; él tuvo como sombra a la inteligencia Polaca, fue víctima de espionaje y sobre todo, tachado de revolucionario, y solo porque él en su ambición de servicio, llevaba a grupos de estudiantes a reuniones y retiros espirituales donde les enseñaba la libertad del hombre a partir del AMOR.
A sus enemigos les tocó retractarse cuando el 16 de octubre de 1978 vieron al cardenal Karol Józef Wojtyła asumir las riendas de la iglesia Católica.
Esta es una pequeña historia de cómo UN HOMBRE LLEGÓ A SER PAPA.